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“El umbral de la eternidad” de Ken Follett.

FOLLETT, Ken: “El umbral de la eternidad”. Penguin Randon House. Grupo editorial, 2014. Basada en hechos históricos. 1144 páginas.

Con esta novela, Ken Follett, cierra la trilogía The century, tres novelas basadas en la historia del siglo XX que, como muy bien dice el autor: “The century es la historia de mis abuelos y de los vuestros, de nuestros padres y de nuestras propias vidas. De alguna forma es la historia de todos nosotros”.

Cuenta la vida de 5 familias -estadounidense, inglesa, alemana, rusa y galesa- a lo largo de 3 generaciones.

La trilogía “The century” se inicia con la novela La caída de los gigantes que nos habla de los acontecimientos de la I Guerra Mundial y la Revolución Rusa.

La segunda novela es El invierno del mundo centrándose en la II Guerra Mundial, la Guerra Fría y la Guerra Civil España.

La tercera novela, El umbral de la eternidad, contempla los acontecimientos históricos de los años sesenta a los noventa del siglo XX. Sus protagonistas, los nietos de los abuelos de las 5 familias de la primera novela. Vivirán hechos convulsos, violentos y determinantes: la lucha contra el racismo, la guerra de Vietnam, la caída del muro de Berlín.

Con esta novela he recuperado recuerdos con mi familia delante del televisor, que en mi casa no tuvimos hasta 1969. Os preguntaréis porqué recuerdo tan perfectamente esta fecha. Os lo voy a explicar. Mi padre, Miguel, tenía una teoría, que ahora le doy una validez que antes no le daba, e incluso no compartía. Mi padre decía que la televisión desunía a las familias. Mantenía, que si el momento en el que toda la familia está reunida -las comidas y las cenas-, si se está pendiente del televisor no se habla, no se comparte.

Pues bien, volvamos a lo de la fecha, 1969. Mi tío Paco, hermano de mi madre, vino a pasar unos días con nosotros y quiso alquilar una televisión para ver la llegada a la Luna -creo que nunca llegaron, pero esto sería para razonarlo en otro momento-. Mi padre tomó la decisión de comprarla, yo creo que lo hizo más por agradar a la familia de mi madre, Lola, que por plena convicción.

Volviendo al tema que nos ocupa, a través de la televisión, mi familia y yo fuimos espectadores de todos los hechos convulsos y trágicos acontecimientos acaecidos en el mundo y, relatados por Ken Follett en esta novela.

Hay que reconocerle al autor que, tenga o no “negros” -como las malas lenguas aseguran- que sus novelas son muy entretenidas, que están bien construidas, que nos aportan conocimiento histórico y nos sensibilizan.

Reconozco que me caían lagrimones cuando relata la caída del muro de Berlín -noviembre de 1989-, el reencuentro de las familias. Las obras comenzaron en agosto de 1961 dividiendo la ciudad alemana en dos zonas, Berlín occidental -americana- y Berlín oriental -rusa-. Pero eso no es nada, son términos, lo peor es que separó a multitud de familias, algunas de ellas no se vieron durante 28 años, ¡qué se dice pronto!

“En un bosque de hoja caduca” de Gonzalo Moure Trénor.

MOURE TRÉNOR, Gonzalo: “En un bosque de hoja caduca“. Ilustraciones de Esperanza León- Grupo ANAYA, S. A., 2006. Literatura Infantil y Juvenil. 118 páginas.

Lucía Alfaro es una mujer adulta que quiere recuperar en su memoria las sensaciones vividas de la niña de 12 años que fue. Con esa edad decidió vivir el sueño de su abuela, que ya no estaba.

El título del cuento es el lugar donde trascurre la historia del cuento escrito por su abuela. El bosque de la Senda es el escenario encantado donde cualquier cosa puede ocurrir.

Lucía, niña adulta, quiere escribir la vivencia de la niña, Luchinia, en el bosque. Es un recuerdo que quiere recuperar para un/a lector/a que viva a través de su experiencia. Escribe el cuento en honor a su abuela. A ella le gustaban los bosques de hoja caduca como el de la Senda.

Recuerda y escribe todo aquello que su abuela le dijo y enseñó: “Me gusta escribir porque es hacer magia con las palabras”, “Si no sientes tristeza, no sabrás a qué sabe la alegría”. “La vida es una dura maravilla, una angustiosa delicia”. “El mundo es un bosque de caducas… almas”. “La angustia puede llevar al fin, al gozo, que la tristeza nos permite saber lo que vale la alegría”.

Hablando de los adjetivos en un escrito, dice: “Todo lo que no hace falta, sobra“. Frase que fue el epitafio en su tumba.

Las ilustraciones del cuento, de Esperanza León, son de gran belleza. Emplea una gama de grises hasta el negro y de tonos sepias, rosas hasta el granate, incluyendo el rojo. Son muy expresivas y fieles a las palabras escritas.

Tengo el placer de haber conocido al autor, Gonzalo Moure, en la entrega del galardón “Cervantes Chico” en Alcalá de Henares -ver entrada del día 8 de octubre de este año-. Las palabras que dedicó al público en el Teatro Salón Cervantes, fueron sublimes, llenas de coherencia con su obra, de respeto, sensibilidad. Es un hombre tranquilo, cercano, lleno de amabilidad y muy comprometido con las diferencias sociales, la pobreza, falta de recursos sanitarios, educativos y el hambre.

En otra ocasión os hablaré del su último trabajo: “El niño de luz de plata”. Taller de lectura de Farsía, Smara -campamentos de refugiados de Tinduf- coordinado por él. La totalidad del dinero de la venta de este libro está destinado al proyecto Bubisher de la Asociación de Escritores por el Sáhara: red de bibliotecas públicas y bibliobuses.