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“Renacer: El destino del Incorpóreo” de Marcos Nieto Pallarés.

NIETO PALLARÉS, Marcos: “Renacer: El destino del Incorpóreo”. Volumen II.

 

En esta segunda parte, el autor, nos presenta al protagonista, Trish, convertido en un Cyborg: un organismo cibernético, mitad hombre mitad máquina. Un organismo regenerativo con huesos metálicos, piel artificial que se reproduce de forma vertiginosa y no deja ni cicatriz de las heridas que se puedan producir. Un ser más fuerte, ágil, resistente a los elementos.

Esta conversión responde a un único objetivo: la búsqueda de la eternidad libre. Sin esclavitud, sin manipulación de la mente, porque sin recuerdos no hay vida, como tampoco hay valor sin miedo, sin dolor no hay recompensa.

La mayor transformación de Trish es el aceptar resignadamente ese cambio y estar contento, se siente indestructible.

Los personajes regresan en esta segunda parte con misiones específicas que tienen que llevar a cabo, unos buscan la libertad, otros la dominación. Una pugna en la que todos están implicados, y sin saberlo, los que más serán los espíritus de las ciudades-refugio. Ellos serán los que se beneficien o sufran las consecuencias.

Marcos Nieto nos presenta la historia con una escritura muy cuidada, me atrevería a decir musical. Es preciso con las palabras y con los signos de puntuación. Vuelve con la segunda parte de la historia a derrochar imaginación y al final te deja con la boca abierta. ¿Qué ha sucedido en la mente del protagonista? ¿En sus recuerdos? Supongo que el autor nos lo aclarará en la tercera parte.

“Palmeras en la nieve” de Luz Gabás.

Gabás, Luz: “Palmeras en la nieve”. Ed. Temas de Hoy, 2012.

Una fabulosa y trágica historia familiar que nos guía de forma didáctica por los acontecimientos históricos de la época colonial española.

Nos detalla la vida de los colonos y los colonizados en la isla Fernando Poo a finales de la primera mitad del siglo XX.

La novela comienza en 1953 cuando uno de sus protagonistas, Kilian, viaja desde las montañas pirenaicas de su Pasoloblino natal a Fernando Poo. Allí se encontrará con su padre Antón y su hermano Jacobo, que emigraron para trabajar en la finca de cacaotales de Sampaka con el objetivo de mandar dinero a su familia en Casa Rabaltué.

El tiempo y espacio se suceden implicando a sus personajes en la historia común de la familia. Sus vivencias transcurren entre 1953 rodeados de las palmeras de Fernando Poo y, 2003 en la nieve de Pasoloblino. Padres, hijos y nietos inmersos en la historia colonial.

Un hecho casual, la aparición de una carta, pondrá a descubierto el secreto y la vergüenza de la familia. Desatará situaciones deseadas y temidas. Ya no habrá vuelta atrás.

El elenco de personajes es diverso y bien definido, con personalidades llenas de matices, cada cual nos proporciona las vivencias que conforman la historia.

La novela finaliza con una frase que transcribo a continuación porque considero que refleja muy fielmente el sentido de la misma: “Que las huellas de las personas que caminaron juntas nunca nunca se borran“.

La autora, Luz Gabás, nos regala una maravillosa historia ficticia, que ubica en un espacio y tiempo histórico muy bien documentada.

Fabulosa novela que engancha desde la primera página.

“La vida era eso” de Carmen Amoraga.

Amoraga, Carmen: “La vida era eso“. Ediciones Destino, 2014. Premio Nadal de Novela 2014.

 

Novela intimista, diferente a otras que he leído de Carmen Amoraga. Narra el transcurrir de la protagonista, Giuliana Di Benedetto; una vez que su compañero de vida, William Kesselman, la ha dejado para siempre. Rememora su pasado enlazándolo con el presente. Un presente que vive, sin ser muy consciente, porque la pena le desborda.

María Martín, es otro personaje, una mujer alcanzada por la misma tragedia pero con circunstancias sentimentales diametralmente opuestas. En la narración se unirán otros personajes, como sus hijos pequeños, Pepe Bau, amigo y jefe de William, que a lo largo de la historia alcanza un lugar significativo; Santiago Parodi, un amigo del pasado, tan presente como virtual.

Para Giuliana su marido no ha muerto, dice que se fue. De alguna manera, lo necesita sentir vivo. Guarda su ropa, la huele, se pone su pijama, se hace amiga por el Facebook, incluso, escribe por él. Sólo quiere recordar lo maravilloso que era, no su lado oscuro, que tal vez, tengamos todos. Irremediablemente su duelo no tienen consuelo, prolongándose en el tiempo y el dolor.

La protagonista se enfrenta a sus sentimientos. Es la lucha de aquellos sentidos en el pasado y los recientes. Todo ello, debido a la falta, la ausencia, magnificando las bondades y olvidando las realidades.

Algunas frases de otros autores, que Carmen Amoraga escribe en esta novela, las transcribo a continuación por lo que significan:

El que resiste vence (Camilo José Cela).

Lo importante no es caer, sino levantarse.

No siempre quien sonríe es feliz. Existen lágrimas en el corazón que no llegan a los ojos (Jane Austen).

Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor (Poema de Mario Benedetti).